Mis queridos Exageraditos:

Comunicado:

Hola, en primer lugar quiero darte las gracias por visitar mi blog, sea porque pasaste de casualidad o llegaste a través de otra persona, en segundo lugar me gustaría realmente visitar también tu blog, y más si eres mi seguidor porque me gustaría ser tu seguidora también; sin embargo, mi querido amigo, muchas veces no he podido acceder a tu blog porque no es visible el enlace respectivo, no es por falta de interés...¡jamás!, así que te pido un favor, si pasas por aquí y me sigues o no, te invito a dejarme un comentario, porque así me es más fácil llegar a tu blog. Si así lo haces no dudes que te visitaré prontito.
Palabra de Nina ♥
Mira que ya pasaron por aquí:

Gracias...los quiero

martes, 5 de octubre de 2010

¡No es justo!

No existe nada que odie más que la injusticia. Cuando algún profesor programa exámenes sorpresa, yo digo ¡no es justo! La semana pasada, por ejemplo, rendimos uno de esos exámenes sorpresa; días después nos entregaron los resultados. Luego de ver nuestras calificaciones, junto con algunos compañeros, celebramos el haber pasado, aunque sea con las justas (peor es nada) luego nos penamos por los que resultaron reprobados; sin embargo (aquí viene la injusticia) el profe anunció que al día siguiente se les tomaría el examen de recuperación, tanto a aquellos que reprobaron como a los que no rindieron el examen.
A la salida me encontré con una compañera (no amiga) que precisamente no llegó a rendir el examen, esta al verme me preguntó acerca de las preguntas del examen, yo por supuesto se las di, y le deseé suerte para el examen.
A la mañana siguiente, esperamos que rindan el examen. Al salir del salón, estos no ocultaban su alegría, ¿Por qué? pues porque el bendito examen de recuperación ERA EL MISMO del día anterior. Este profe no se tomó la molestia de variar ni una coma, ERA EL MISMO, las mismas preguntas cuyas respuestas, el día anterior me esforcé como loca en recordar, ERAN LAS MISMAS PREGUNTAS que no contesté en su totalidad. Fue entonces que me salió del corazón, o mejor dicho del hígado un: “¡No es justo!” “¡no es justo!”.
La respuesta que se me dio, fue que al profesor no le importaba la nota, sino que sus alumnos aprendieran y si tenían que hacerlo dando el mismo examen, pues así sería. Ello parecía tener algo de lógica, pero no para mí, y menos aún, cuando vi las calificaciones de aquellos. Sus notas eran sobresalientes, todos me superaban en promedio. ¡No es justo! volví a repetir, pero ya nadie me escuchó.
La vida estudiantil muchas veces no es justa, y mientras cavilaba para mis adentros, aquella compañera a la que le detallé las preguntas del examen, pasó cerca de mi, para descaradamente dejarse oír entre dientes: "la vida es para los vivos"...y yo volvía a pensar "!no es justo, no!"

1 comentario:

Javier Martinez Valles. dijo...

Este texto me ha hecho recordar mi época de universitario cuando después del "parcial" venía el "sustitutorio" y después el "suplicatorio".

Saludos.

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