¡¡¡¡Les cuentoooooo!!!! he conocido a un chico que es de Alemania y habla poquito español, pero al verlo ¡a quién le importa que hable o no español!, si de todas formas, lo que atrapa al ojo es su percha, está ¡divino! Sé que no debo voltear a mirar a otro hombre, pero ¡qué hago! el bicho me tiene muy abandonada, habla conmigo menos de lo que habla el alemán; por eso yo aplico el dicho: “estoy a dieta, pero puedo ver el menú” así que, bien puedo mirar al alemán a mi gustó.
Ayer, por ejemplo, le pregunté cómo se dice autobús en alemán, pero antes que me conteste yo le dije (sólo por molestar): “suben-estrujen-bajen” …¡plop! no me entendió… pero, creo que eso no es por ser alemán, sino por ser hombre. ¡A que sí…!
