Mis queridos Exageraditos:

Comunicado:

Hola, en primer lugar quiero darte las gracias por visitar mi blog, sea porque pasaste de casualidad o llegaste a través de otra persona, en segundo lugar me gustaría realmente visitar también tu blog, y más si eres mi seguidor porque me gustaría ser tu seguidora también; sin embargo, mi querido amigo, muchas veces no he podido acceder a tu blog porque no es visible el enlace respectivo, no es por falta de interés...¡jamás!, así que te pido un favor, si pasas por aquí y me sigues o no, te invito a dejarme un comentario, porque así me es más fácil llegar a tu blog. Si así lo haces no dudes que te visitaré prontito.
Palabra de Nina ♥
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Gracias...los quiero

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domingo, 18 de marzo de 2012

"No pienses lo que no es"...

“No pienses lo que no es”… fue lo que le dije a mi bicho cuando me encontró colgada del cuello de un amigo al que no veía hace mucho tiempo,  pero él lejos de entender  la efusividad de mi abrazo  se enojó y ahora no me quiere ni hablar. Dice que él jamás ha hecho tamaña cosa y que  me ha perdido la confianza y que se siente defraudado, etc., etc., etc.
Amigos, he hecho casi todo por recuperarlo, le he llamado, le he enviado e mails, he hablado con su mamá (pero la muy ladina creo que en vez de ayudar me ha hundido más…¡¡¡arggg!!!)…sólo me falta llevarle flores, chocolates y cantarle una canción al pie de su ventana …¡¡¡ya no sé qué hacer!!!  ¿Cómo  reconquisto a mi chico? ¿Matándolo de celos?, ¿tomando al toro por las astas? ¿Preparando un momento romántico donde estemos los dos solitos?...¡¡¡no sé!!! …¡¡¡Help me please!!!


P.D: Exageraditos, perdonen  mi ausencia durante todo este tiempo...¡olvídenlo...no tengo perdón!...¡¡¡¡abuuuuu!!!!

sábado, 24 de septiembre de 2011

Missing

 ¡¡¡Uy!!! estoy echando chispas, miren la hora que es: siete de la noche y mi bichito hasta ahora no se reporta. Lo he llamado, llamado  y llamado a su casa porque allí dejo el celular, y me ha contestado su mamá,  la que con voz  intrigante y socarrona  me ha dicho: “yo no sé nada Nina, él no me ha dicho a dónde iba, sólo se bañó, se cambió, se perfumó y salió”… hasta ahora escucho su voz y cada palabra resuena como un martillo en mi cabecita,  ¡¡¡aggg!!!, ¡Qué cólera tengo!,  pues pienso que si se perfumó fue para verse, no precisamente con sus amigos, sino con alguna mujercita, ¡¡¡aggg!!! ¡Esto no lo aguanto! Dice su madrecita santa, haciéndose mi aliada,  que seguramente  ya me llamará, ¡Si cómo no! como si no supiera que se alegra de que mi bichito me haga rabiar de esta manera. De que no le agrado mucho, eso estoy segura, y no sé por qué, puesto que soy una persona muy alegre y divertida y creo que otro mejor partido para su hijito no encontrará (¡qué inflada que estoy! ¡eh!), sin embargo lo que realmente sucede es que se le acabó el reinado para con mi bichito, y de reina madre pasó a ser sólo madre y en el peor de los casos sólo la “viejita” de mi bicho, mientras que su reina ahora soy yo (repito literalmente lo que él me dice) y la dueña de sus pensamientos, cosa que a mi doñita  querida no le hace mucha gracia.
En resumen amigos, estoy en férrea competencia con mi futura suegrita, voy a mil kilómetros por hora, pero la señito me pisa los talones. Hoy por ejemplo, ganó ella disfrutando y relamiéndose cómo el bicho se me había escapado, pero mañana ya tendré mi revancha. Sin embargo, pienso que si es la mamacita de mi bichito, pues hay que tratar de querer a la bicha mayor.

lunes, 28 de febrero de 2011

El hombre perfecto

Estoy que no puedo parar de recordar lo vivido esta última semana. Como ustedes recordarán fui salvajemente agredida por unos "chiquis" de la cuadra que jugaban los carnavales del terror; producto de ello caí enferma con una gripe terrible. Me dolía todo el cuerpo y casi no podía hablar. Como no mejoraba con medicamentos caseros, mi mamá llamó a su amiga Tita, cuyo hijo es médico. Como no podía salir el doctor fue hasta mi casa. Debo reconocer que, dentro de mi malestar general, cuando lo vi me llamó la atención que fuera tan joven o que al menos lo pareciera. Era más alto que mi bicho, de amplias espaldas y piel dorada por el sol. Me examinó como todo un profesional. Él dice que me conoció cuando yo era muy nena y que no he cambiado nada; sin embargo la buena impresión que me he llevado de mi “querido” doctor, no ha sido la misma en mi bichito, puesto que se ha puesto celoso, ¡se imaginan ustedes! ¡celosito me resultó!, ¡pero si nunca me celó por nada ni por nadie! Y siempre pude tener cuantos amigos quisiera, claro aunque con los amigos que tenía quién se iba a poner celoso ya les contaré de ellos algún día de estos (sorry "chino", "pollo crudo", "lechuga" y "mazamorra"). Pero ahora viene a celarse por mi médico, pues según él, mi doctorcito mucho me mira, mucho me visita, no me cobra las consultas y encima me ha prometido comprarme un enorme helado (de chocolate ¡claro!) cuando me recupere completamente.
¡Ah! debo confesarles que se siente lindo saber que mi bichito me cela un poquito y, además, se siente lindo que alguien mayor como mi doctor, se muestre tan atento conmigo, a pesar de haberme visto, ¡Dios mío! en una fachas; sin embargo creo que lo produjo los celos en mi bichito fue la edad del doctor, su independencia económica, ese porte que hace que más parezca surfista que médico, sus dientes blancos, y seguro que mi bichito ha llegado a su casa y se ha mirado en el espejo de pies a cabeza y al ver lo que reflejaba el condenado espejo, se ha deprimido un poquitín por todo lo que, según él le falta.
Sin embargo, para que no se sienta mal, hoy por la mañana lo he buscado en su casa y me he prendido de su cuello, hasta casi asfixiarlo, lo he llenado de besos y le he dicho que para mi él es el hombre perfecto ("el que busqué por tanto tiempo, el que me hace vibrar la piel y el esqueleto...), que no importa lo flaquito que esté, ni que casi nunca me pueda cargar, o que sólo comamos hamburguesas y no me pueda llevar a uno de esos restaurantes elegantes, donde tal vez vaya mi doctorcito. Él bichito me ha mirado con sus vidriosos ojitos de canica y creo que lo ha entendido todo perfectamente...

martes, 7 de septiembre de 2010

Ese bicho es mío

La cara me ardía y la tenía colorada, el corazón se me atragantaba en el pecho, allí estaba él, mi novio, mi futuro esposo, el futuro padre de mis futuros hijos, conversando de lo más amenamente en la esquina de la universidad con una rubia desgreñada, de tacones altos, pantalón ceñidísimo al cuerpo, con un escote que a leguas decía: “toma lo que quieras”. Allí estaba él, con su cara hecha malvavisco, chorreándose en plena calle, escuchando los chillidos de la fulana sin atreverse a interrumpirla.
¿Qué dónde estaba yo?, pues a quinientos metros de ellos, y no sé como hice para alcanzar a dar tremendas zancadas. Elevé mi cuerpecito y prácticamente levité por entre las callecitas atestadas de universitarios, hasta que por fin llegué, para luego detenerme en seco al ver cómo la mujercita se despedía muy mimosa de MI bichito. Esperé que se marchara, y me acerqué al susodicho, éste y al verme tragó saliva y vi subir el rubor a sus flacuchas mejillas. Me miró asustado mientras volteaba a ver si su rubia amiguita ya se había marchado.
Por lo general soy una persona serena y controlada, pero no para este tipo de cosas, así que le arremetí su descaro, su poca hombría, su infidelidad, su burla al no haberme respetado. Seguro que a kilómetros, con facilidad, se me pudo escuchar.
Mientras yo me deshacía de indignación el bicho no atinaba a hacer ni decir nada. Y de pausa en pausa que daba para tomar aire, me iba asegurando de hacerle ver lo triste que se pondría su abuelita si le contara lo que me había hecho, ya que la dulce ancianita literalmente me adora y su madre que aunque me mastica, pero no me traga, al final de cuentas ya se había acostumbrado a verme metida en su casa mañana, tarde y noche, (aunque de esto último mucho no sabe). Debo reconocer que el pobre se esforzaba en tratar de apaciguarme que si era su compañera de clase (¡vaya con compañeras así!, son un peligro latente) que si ella tenía novio, que si sólo habían intercambiado unas palabras de despedida; ante esto rápidamente reflexioné: ¿Despedirse? ¿De qué? Al darse cuenta de la inapropiada palabra que había usado, me refirió que la pobre rubia escuálida se mudaría de ciudad para no volver a pisar estas tierras nunca jamás. Al escuchar esto me atreví a brindarle el beneficio de la duda. Pues ya me imaginaba yendo todos los día a esperarlo a la salida de la facultad (aunque esto siempre lo hacía), pero esta vez con binoculares y con las antenas más alertas que nunca.
Amigos, una no puede dormirse en sus laureles, por muy bichito que sea el mío, puede que resulte llamativo para algunas desesperadas que se lanzan al primero que ven en la esquina. Hay que cuidar lo nuestro. Por mi parte comprobé que efectivamente la rubia de piernas largas, pidió su transferencia para otra facultad de una ciudad súper lejana, allá habrán otros bichos a quien atacar, que otras se preocupen por ellos, yo por mi parte ahora respiro más tranquila…por lo pronto.

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